El pasado sábado el PP de Aznar, decidió pasar al ataque convocando a su militancia a una manifestación, en la que pedían la dimisión del actual y legítimo Presidente del Gobierno de España, José Luis Rodríguez Zapatero.
Esta manifestación organizada por el PP, a la que acudieron solamente la mitad de sus militantes, fue en todo momento un mitin partidista en la que se utilizaron sistemáticamente las señas de identidad de todos los españoles, para atacar al gobierno y debilitar al estado en la lucha contra el terrorismo.
Este interés del PP por destruir la credibilidad del Estado de Derecho, debilitando aquello que no controla, dudando de las fuerzas y cuerpos de seguridad, de la justicia y de las instituciones que no gobiernan, solo obedece a que no han asumido que la mayoría de los ciudadanos de este país decidieron el 14 de marzo de 2004, que su etapa de desgobierno, autoritario y de espaldas a la ciudadanía, había acabado.
El PP y Mariano Rajoy se han erigido como los salvadores de España, convocando a la extrema derecha de su militancia en las calles de Madrid tal y como hacia la CEDA y Gil Robles antes del Golpe de Estado del General Franco en 1936.
Parece ser que a los asistentes al faraónico acto que termino con la intervención de Rajoy y el Himno de España, a muchos les recordó los actos multitudinarios a los que les tenia acostumbrados su gran Caudillo el dictador Franco, que incluso se codearon vivas y loas no solo al nuevo Caudillo Rajoy, sino que recordaron a sus predecesores Franco, Gil Robles y Primo de Rivera.
Es un hecho que la irresponsable actitud del Partido Popular, está creando una fisura en la unidad de los demócratas frente al terrorismo de ETA. Por ello solicito al PP, que recapacite y que deje de seguir debilitando las estructuras e instituciones democráticas, que deje de atacar los valores de dialogo y consenso, que respete la capacidad de decisión de la justicia española y que deje de menospreciar el consenso de la totalidad de las fuerzas democráticas en la lucha contra ETA.